CONTACTO CON LA PISCINA.
Cuando la mujer embarazada entra a la piscina, necesariamente debe concentrarse para poder realizar los movimientos pedidos por el entrenador (a); esto acalla la mente y abre un canal para sentir desde el cuerpo etérico o sutil hacia el cuerpo físico.
Es la conexión con las sensaciones experimentadas en el cuerpo a partir del movimiento de las energías emocionales en el plano emocional (cuerpo etérico), lo que nos avisa de lo que está sucediendo en nosotros y por donde vamos pasando, a que detonantes éstas sensaciones están unidas a nivel mental y a que nos conduce todo ello.
Explorar las emociones, gracias a que la natación es un ejercicio de concentración, que fortalece a la mujer en lo interno; ya que logra sentir en lugar de pensar, aceptando las expansiones del cuerpo etérico como la alegría extrema, o las contracciones del cuerpo etérico como una gran impresión que te puede ocasionar un infarto.
Y en lugar de sacudir el cuerpo como cuando se acostumbra a seguir las emociones, se hacen más conscientes de ellas, se afina más su sentir aceptando los cambios físicos del embarazo, lo que le brindará una fortaleza por la pérdida de ansiedad por temor, facilitando la labor de parto.