La longevidad tiene gran relación con la capacidad de captar el oxígeno, una célula cancerígena no logra captar oxígeno, sin oxígeno no logramos regenerar porque la producción de energía sin oxígeno no es eficiente. La falta de oxígeno conlleva a disfunción celular, necrosis y daños graves e irreversibles, especialmente en el cerebro.
El sexo bien llevado, con una intimidad en conexión apacigua el estrés. El estrés crónico reduce significativamente la captación de oxígeno, esa respuesta de “lucha o huida”, aumenta la demanda de oxígeno del corazón, generando inflamación; esa respiración torácica corta, rápida y superficial en lugar de una diafragmática, disminuye la capacidad de intercambio gaseoso en los alveolos, que ya de por si al no bajar el sistema nervioso simpático mantienen contraídas las vías respiratorias entre la nariz y los pulmones dificultando el paso del aire.
Ese estrés por no bajar las revoluciones contrae los vasos sanguíneos, limitando la distribución del oxígeno a los tejidos elevando la presión arterial.
El cortisol elevado baja la testosterona porque comparten la misma materia prima (colesterol) y el estrés prioriza la producción de cortisol, reduciendo la disponibilidad de testosterona, afectando la captación de oxígeno al reducir la eritropoyesis ya que la testosterona estimula la producción de glóbulos rojos acompañado con la vitamina B12 cobalamina y vitamina B9 ácido fólico para bajar la inflamación arterial y los niveles de homocisteína mejorando la condición cardiovascular. Poca testosterona disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno al carecer de glóbulos rojos con hierro.
Pero lo más grave es la pérdida de la eficiencia mitocondrial y la base de la longevidad ya que el cortisol elevado no permite la entrada de oxígeno a las mitocondrias. Ese exceso de cortisol provoca la apertura de poros en la membrana mitocondrial, lo que altera el potencial de membrana y reduce drásticamente la capacidad de la célula para utilizar el oxígeno en la cadena transportadora de electrones, bloqueando la producción de grandes cantidades de energía o ATP vital para la regeneración, desviando el metabolismo hacia la glucólisis anaeróbica, incluso en presencia de oxígeno, saboteando la recuperación celular para ser menos longevos.
Si no se logra la activación del sistema parasimpático, el cuerpo permanece en un estado de “lucha, huida o defensa” o el sistema nervioso simpático activado aún en reposo manteniendo a las glándulas suprarrenales segregando cortisol de forma sostenida.
El estrés inhibe al nervio vago impidiendo que el cuerpo entre en modo de reparación y digestión, con resistencia a la insulina para elevar los niveles de azúcar en sangre y así inflamar el cuerpo mientras se engorda al dificultar el uso de grasas como combustible para regenerar.
Llegar a la casa no solo a comer y ver televisión, crear el contacto piel con piel en busca de un verdadero encuentro íntimo.
Tomarse el tiempo para crear un ambiente agradable con música suave, bajar la intensidad de las luces o utilizar velas aromáticas, un baño previo para limpiar el cuerpo en busca de agradar con tú olor a la pareja va a activar el nervio vago e inducir una respuesta de relajación que frene la liberación de adrenalina y cortisol. Si olemos rico la respiración nasal va a ser profunda para disfrutar de los olores mientras el cuerpo se relaja para captar el oxígeno produciendo grandes cantidades de energía y renegar al aumentar la producción de óxido nítrico endotelial dilatando los vasos sanguíneos.
Un sexo lento donde se busque sentir más que descargar y dormir, al tomarse el tiempo para disfrutar de la compañía y la delicia de su cuerpo desnudo, va a liberar oxitocina masivamente, la cual neutraliza el sistema simpático y reduce la presión arterial.
Revolcarnos en una danza de caricias, besos, fricciones, susurros, mientras el paisaje nos deslumbra, hará una liberación de prolactina y endorfinas que llevan a la absoluta relajación y es precisamente aquí donde los niveles de testosterona comienzan a estabilizarse para regenerar.
Esa promoción de longevidad al querernos, sentir que somos parte importante de alguien que desea compartir contigo el deseo hacia ti desactiva el sistema simpático y reduce el cortisol crónico, ahora te sientes lindo y linda, querido y querida, respetado y respetada, frenando el desgaste celular y la inflamación arterial.
Estas endorfinas liberadas actuarán como protectores cardiovasculares al bajar la presión arterial y mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos.
Ahora con testosterona elevada, tus músculos lucirán apetecibles despertando las ganas de tocar, arañar, morder y lamer.
Tener un orgasmo que suba por tú columna vertebral para activar tú glándula pineal produciendo antioxidantes naturales, ahora el sistema límbico especialmente la amígdala, experimenta un aumento en su actividad, contribuyendo a la intensidad emocional del orgasmo, para posteriormente facilitar un estado de relajación profunda, mejorando la calidad del sueño, siendo el mejor ejercicio aeróbico conocido para que la captación del oxígeno mitocondrial produzca mucha energía, atacando directamente los mecanismos del envejecimiento y mantener una salud plena que nos lleve a una actividad sexual muy activa y longevidad en una danza de mutuo soporte.
