En definitiva somo seres sexuales, venimos de un óvulo fecundado por un espermatozoide, ambos llegan a unirse cuando una mujer libidinosa busca un hombre libidinoso. El líbido es el deseo que nos motiva a buscar placer en la intimidad.
Al ser seres sexuales significa que el sexo genera un deseo intenso y placentero, un mecanismo de motivación que nos lleva a la reproducción, evitando la extinción al ser seres poco longevos.
Nos reproducimos principalmente por una ley biológica de perpetuación y por mecanismos evolutivos de selección natural. Al portar información genética y transmitir esos genes a la siguiente generación nos da la ilusión de continuar vivos al heredar.
Sin embargo a nivel personal, el placer está impulsado por potentes instintos biológicos y de recompensas químicas. Claro los seres humanos en su mayoría no pensamos conscientemente en conservar la especie, es más porque el cuerpo está diseñado para desear el placer corporal encaminado al orgasmo, gracias a hormonas como la testosterona y los estrógenos.
Así, el cerebro premia los comportamientos reproductivos con altas dosis de dopamina y endorfinas, convirtiendo el sexo en una de las actividades con mayor placer que experimentamos.
La oxitocina liberada durante la intimidad y el orgasmo, fomentan el apego y la protección mutua, lo que facilita a las parejas la permanencia para cuidar de las crías.
Por lo general antes de buscar una pareja para tener comportamiento reproductivo; en la adolescencia a falta de pareja se da la masturbación, también en personas que ya no son pubertos y no tienen pareja, personas que no logran tener satisfacción plena con sus parejas o solo por el hecho de sentir placer en solitario sin necesidad de entrar en ritmo con otra persona, se busca placer con la masturbación.
La masturbación regula el piso pélvico al estimular el clítoris o el glande, activando la musculatura para ganar salud, principalmente al conseguir orgasmo u orgasmos, previniendo disfunciones ginecológicas, urinarias y de próstata al limpiar los conductos.
Ese acto de masturbarse libera prolactina ayudando a regular procesos metabólicos reproductivos e inmunitarios acompañado con “saciedad sexual” llevando a la tranquilidad, relajación física y somnolencia; y oxitocina reduciendo el estrés bajando el cortisol, un verdadero analgésico natural.
La prolactina y la oxitocina apagan la alerta mental relajando el cuerpo para descansar mejor durante el sueño llevando a la regeneración si no se está con el estómago lleno.
La masturbación mitiga la ansiedad acumulada bajando los niveles de cortisol, pero apareciendo dopamina y serotonina post-orgasmo para reiniciar la química corporal, mejorando el humor; y sobre todo se evita la atrofia de los tejidos por falta de irrigación sanguínea.
Y nuestro órgano preferido es el cerebro que no se apaga y por el contrario, experimenta una tormenta perfecta de actividad neuronal y química, activando hasta 30 sistemas cerebrales diferentes al mismo tiempo, por ejemplo: la corteza orbitofrontal lateral disminuye drásticamente perdiendo temporalmente la noción del entorno y se liberan las inhibiciones, permitiendo una experiencia de placer puro sin autocrítica. Esa gran excitación da tanto placer, que la sensación es de poder, control absoluto y omnipotencia.
Al no existir autocrítica se puede mirar al espejo mientras se masturba, esa fantasía de autobservación activa el rol de espectador y protagonista simultáneamente para satisfacer el exhibicionismo de mostrarse y el voyerismo en un entorno seguro y al poder observar la respiración acelerada y las contracciones musculares se aumenta la conciencia corporal para intensificar el placer.
Decirse frases sensuales frente al espejo combina la estimulación auditiva con la retroalimentación visual para potenciar la confianza al sentirse deseable, rompiendo tabúes o juicios internos y llevar a más placer en la masturbación o los encuentros en pareja. Esa práctica da enfoque mental para estar presente y apagar el flujo de pensamientos, ansiedades que distraen durante el acto sexual; no sea que se esté viendo la novela mientras hay intimidad.
Tocarse el cabello frente al espejo intensifica la experiencia erótica. El cuero cabelludo es increíblemente sensible, acariciarlo, pasar los dedos entre el cabello o jalarlo, da como resultado relajación y apertura a sentir.
El cabello es altamente sensual y muy seductor. Jugar con él mientras se ve en el espejo, modifica la composición de lo que se ve, ya que se enmarca el rostro y se refuerza la fantasía erótica que impulsa a tocar el cuello, el pecho, los pezones, las costillas, el ombligo, para llegar a los genitales y gracias a que el cabello actúa como un conector que expande el placer a la parte superior del cuerpo, la experiencia se vuelve holística.
Entonces tocar el ano y los pezones generan gran placer ya que tienen la mayor concentración de mecanorreceptores y cableados a la corteza somatosensorial del cerebro para generar excitación sexual inmediata. Para llegar a las caricias o frotación del clítoris y labios vaginales en mujeres o al glande y testículos en los hombres, para estimular las zonas con mayor concentración de terminaciones nerviosas del cuerpo, llevando al placer extremo para conseguir el orgasmo contrayendo exitosamente los músculos del piso pélvico. Todo ese autoconocimiento permite identificar qué ritmos, presiones y tipos de estímulo resultan placenteros algo que tú y la pareja agradecerán.
Durante el encuentro íntimo en pareja, se puede dar la auto estimulación y lejos de indicar que eres un mal amante y tú compañera o compañero busca el placer que no logras dar, es un acto de suma confianza donde te están regalando placer visual, auditivo y de sinceridad al mostrarte con quién realmente compartes. Ese espacio de alta vulnerabilidad, complicidad y confianza mutua es acto de respeto y cariño, donde se muestra el deseo de estar ahí y compartir energía.
Sentirse mirado, admirado y deseado es algo tan natural que los bebés lo provocan de forma natural al estar abiertos al cariño. Saberse el objeto de atracción de la otra persona nos hace valiosos y con deseos de sanar, hacer, sentir, estar, en fin vivir, al eliminar toda autocrítica, algo que se aprendió con la masturbación.
Si alguien se masturba estando en pareja es una explicación gráfica de decirte cuanto le gustas y existas; que te enteres que al estar ahí la otra persona desea que disfrutes de su placer entregándote ese momento de máxima sinceridad donde no necesita a nadie más, ya que su mente y deseo son para la persona que mira; al llegar al clímax es exclusivamente un regalo hacía la otra persona.