LA NATACIÓN DURANTE LA GESTACIÓN.
Por lo general toda mujer embarazada puede nadar y en este período el movimiento es muy necesario.
Los ejercicios de alta frecuencia cardíaca que son muy anaeróbicos no son recomendados para la mujer embarazada ya que al producir y acumular ácido láctico podemos afectar al bebé.
Las mujeres muy entrenadas como las poderosas fondistas de 42 o más kilómetros, corredoras de medio fondo de 5 hasta 10 kilómetros, son atletas que soportan más los niveles de ácido láctico en sangre y por eso las vemos correr aun estando embarazadas, sin embargo el médico obstetra siempre por precaución enviará menos intensidad, pero no promoverá el sedentarismo a menos que el considere el embarazo de alto riesgo, donde el ejercicio físico, incluida la natación, puedan afectar negativamente la salud de la madre o la del feto.
Si el embarazo no es de alto riesgo, los médicos y entrenadores, irán calculando la transición más adecuada hacia la natación, ya que, durante el embarazo, el corazón, el sistema circulatorio y el sistema respiratorio, realizan un gran esfuerzo por mantener a la madre y al niño estables.
Si no existe una buena condición previa al embarazo y la mujer queda en cinta siendo sedentaria, el ejercicio de gran intensidad, es contraproducente. Puede provocar sensaciones de desvanecimiento, malestar y algunas veces mareo con riesgo de caída al suelo.
La natación por el contrario busca el máximo beneficio de la mujer en gestación con el mínimo de riesgo para ella y el bebito; empezando por evitar los problemas asociados al sobrecalentamiento que podrían restar confort al nuevo ser, las caídas son nulas y si se sufre de un resbalón dentro del agua la sustentación del peso evitará cualquier lesión asociada a resbalones.