🍗DEJAR LOS CARBOHIDRATOS Y NO ELEVAR LOS NIVELES DE INSULINA.
Cuando se deja de consumir carbohidratos como fuente primaria de energía se puede evitar:
.. elevar la insulina, la cual no permite que el cuerpo colapse, cada vez que comemos azúcares y en su maravillosa efectividad logra que el organismo sobreviva a los carbohidratos; sin embargo para evitar morir cada vez que se comen elementos glúcidos, estos se convierten en grasa que se guarda, por el momento la grasa es inofensiva para evitar colapsar el organismo con azúcares (diabético) pero a futuro si esa grasa no se quema, además de alterar el metabolismo al acumularse corporalmente para empezar a lucir gorda o gordo, almacenándose sin límite de cupo. Ese almacenamiento se da con la esperanza de que algún día esa maravillosa fuente energética sea utilizada para regenerar el organismo mientras se adelgaza y que a futuro no cause problemas con el metabolismo, como por ejemplo el síndrome metabólico,
.. evitar la producción a gran escala de radicales libres, que se generan cada vez que los carbohidratos se degradan, oxidando el colesterol LDL que se adhiere en los vasos sanguíneos, evitando la aterosclerosis y en un futuro no provocar arteriosclerosis,
.. generar un colesterol LDL aterogénico o que se pega en las arterias, que es el colesterol LDL que puede producir el hígado cada vez que se comen frutas, arroz, frijoles, yogures y se agrava si lo mezclamos con proteínas como las carnes rojas y la grasa añadida, como a la hora del desayuno al ingerir gallo pinto, con carne en salsa, pan tostado con queso y mantequilla,
.. mantener el cuerpo crónicamente inflamado y con ello aumentar la susceptibilidad a enfermar,
.. mantener un pH estomacal entre 1 y 2, para evitar la gastritis, el reflujo gastroesofágico y las úlceras estomacales,
.. no inflamar constantemente el intestino para evitar la permeabilidad intestinal, al fermentar las féculas como la papa, la yuca o el camote,
.. no mantener el cerebro restringido calóricamente para que funcione correctamente a nivel fisiológico, al nunca poder brindarle las 600 calorías diarias que requiere.
Evitar los carbohidratos y preferir los alimentos compactos enteros como los pescados, la carne roja o las aves para empezar a alimentarse de su grasa y construir proteínas a partir de sus aminoácidos, donde la grasa entra a funcionar como la fuente principal de energía al no elevar la hormona de la insulina, el metabolismo se volverá en un quemador eficiente de grasa.
Ser un quemador efectivo de grasa significa que se produce mucha más energía por ciclo aeróbico para regenerar el cuerpo y como la grasa de origen animal no es inflamatoria el cuerpo no debe luchar con una inflamación crónica, además consumir grasa desde las mitocondrias fabrica cuerpos cetogénicos que brindan al cerebro las 600 calorías diarias que requiere para su desempeño.
Cuando se bajan los carbohidratos, para hacer lo que llaman dietas cetogénicas, donde en lugar de utilizar el 65% de carbohidratos, se utiliza el 10% o 5% de carbohidratos para aumentar las grasas al 70% o 75% de la dieta diaria, que ya para este punto de cetoadaptación, ayunar se convierte en una tarea llevadera donde 72 horas sin comer es lo normal y saludable, porque básicamente el ser humano debería comer cada 3 días.
Ayunar mientras se llevan dietas “equilibradas” donde la base es utilizar el 65% de los alimentos provenientes del azúcar o los carbohidratos que no son completos o densos y esa es la razón por la que se come tanto en el desayuno, la merienda de media mañana, el almuerzo, la merienda de media tarde, la cena, algo antes de ir a dormir y además se realizan pésimas mezclas de alimentos donde el arroz y los frijoles al interactuar hace que el frijol se pudra y fermente y el arroz se fermente para nutrir deficientemente observando enfermedades y desgaste que se achacan al acumular años, asegurando que a partir de los 30 a 35 años la salud se deteriore.
Ayunar cuando la base alimenticia es con carbohidratos y además pésimas mezclas alimenticias se convierte en una tarea casi imposible de llevar.
En dietas sin carbohidratos para las personas que llegan a quemar eficientemente la grasa endógena y la exógena, la opción de desarrollar cáncer es un tema que está muy lejos de ser real si la persona elimina otros xenobióticos, como medicamentos, contaminantes ambientales, químicos industriales y agrícolas, plásticos y derivados, microondas, freidoras de aire, ollas de aluminio, malas emociones en automático, sumado a practicar ayunos intermitentes de 72 horas en combinación con dejar lapsos entre la última comida a la próxima de 16 a 14 horas sin introducir alimentos. La razón es que al bajar el consumo de carbohidratos a no más de 30 gramos de azúcar por día, comprendiendo que un solo banano grande, que pese 210 gramos, ya brindaría 43 gramos de carbohidratos y si agregamos 12 gramos de azúcar, provenientes de 100 gramos de leche de vaca, ya sumarían 55 gramos de azúcar.
55 gramos de azúcar es muy poca azúcar para vivir, pero son demasiados elementos glúcidos, para no permitirle al cuerpo quemar efectivamente la grasa y otra vez es mucha glucosa que servirá para alimentar cualquier intento de mutación celular, de ser una célula aeróbica para convertirse en una célula anaeróbica permitiéndose alimentar el cáncer al fermentar en la célula la glucosa proveniente de los carbohidratos. En una dieta “equilibrada” con tanto carbohidrato, donde el 65% del total es de azúcar, para otorgar unas 700 calorías – azúcar el cáncer está a la orden del día, sumado a los xenobióticos acostumbrados a utilizar como la falta de sol y aplicar bloqueador sobre la piel, las computadoras, los desodorantes, el maquillaje, los tatuajes.
Un cetoadaptado por el contrario no alimenta un cáncer a menos que utilice xenobióticos, porque para las células cancerígenas no logran obtener energía de la grasa, pero si un xenobiótico como el nitrito contenido en embutidos genera cáncer, ese se alimentará del azúcar que el cuerpo genera desde elementos no glúcidos.
Sin cáncer un cetoadaptado puede producir 144 moléculas de energía o ATP por ciclo metabólico aeróbico en comparación con personas quemadoras de azúcar que producen 38 moléculas de energía o ATP cuando no tienen cáncer y cuando lo tienen solo pueden producir 4 moléculas de energía o ATP por ciclo metabólico, 2 para mantener el ciclo en función y 2 para dar energía a la célula cancerígena para que pueda existir sin la oportunidad de regenerar el organismo.
La persona cetoadaptada, no solo tiene más cantidad de energía por molécula de grasa, entendiendo que 1 molécula de grasa brindará 9 calorías y 1 molécula de carbohidratos brindará 4 calorías también estabiliza la glicemia en sangre, para permitir la producción de cuerpos cetónicos, responsables de otorgar las deseadas 600 calorías que mantienen poderoso al cerebro para que este funcione al 100%.
Esta condición calórica al 100% cerebral, sin que el resto del cuerpo tenga que competir por calorías, le permite vivir, regenerarse y hasta hacer deporte, para mejorar las diferentes cualidades físicas como son la resistencia aeróbica, la resistencia anaeróbica, la fuerza, la flexibilidad, la agilidad entre otras. Esa excelente capacidad de poder disponer de las calorías provenientes de las grasas, en lugar de guardarlas para presentar hígado graso o engordar para formar “llantas”, hace que el cetoadaptado se sienta bien.
Disponer diariamente de un mínimo de 40.000 calorías para ser quemadas a gusto del metabolismo, en lugar de restringir el uso de calorías a 2000, con dietas “equilibradas” que la base alimenticia es el azúcar, como si el metabolismo fuese un tanque de gasolina, pensando en esa analogía, al darle un carácter al metabolismo de ser un sistema bioquímico – energético – “restaurativo” – estático y no como realmente es, un sistema bioquímico – energético – restaurativo – dinámico; que dependiendo del estrés físico, biológico y/o emocional, todos los días la demanda calórica cambia para poder ajustarse a los cambios del entorno en busca del balance interno, para poder regenerar sin enfermar o ser menos susceptible a las enfermedades.
Un quemador de grasa es por lo tanto, una persona que puede quemar la cantidad de calorías diarias que el metabolismo decida utilizar para generar energía o ATP y como el cerebro está feliz de no padecer de anorexia, le permite a las personas cetoadaptadas que es lo mismo decir, personas quemadoras de grasa y no quemadoras de azúcar, inventar hacer AYUNOS; convirtiéndose en una necesidad natural del mismo metabolismo salvaje, el cual indica que es tiempo de limpiar los espacios intersticiales o espacios entre las células, para evitar la acumulación de ácidos de desecho metabólico celular y con ello, alejarse de padecer:
.. Parkinson,
.. Alzheimer,
.. Neuralgias periféricas,
.. Osteoporosis,
.. Acumulación de líquido o edema en tobillos y pies,
.. Sacar ácidos de desechos metabólicos por piel y mucosas, evitando manchar las camisas en cuellos y axilas de amarillo o producir aftas,
.. Mutar en cáncer.
Para un metabolismo salvaje o el metabolismo que no está condicionado por medicamentos o alimentos procesados ricos en carbohidratos, regenerarse es algo que naturalmente hace y puede hacer sin que se le límite, por ejemplo a vivir con resistencia a la insulina, una gastritis, un hipotiroidismo de Hashimoto, falta de energía, poca producción de serotonina, osteoporosis, trastornos menstruales, etc. y cuando se llega a la parte natural o la parte salvaje, con que nos proveo la vida, crear 144 moléculas de energía o ATP por ciclo aeróbico mitocondrial es algo normal, para así otorgar las 600 calorías enviadas a través de la membrana cerebral por las cetonas, manteniendo un super cerebro que permite no comer en ayunos intermitentes de 72 horas dejar de la última comida 16 horas antes de volver a comer sin que el cerebro pierda el suministro calórico. Esto hace que el comer no sea tan necesario ya que se quemará eficientemente la grasa endógena.
Esa es la razón de advertir que personas cetoadaptadas se levanten, desayunen 4 a 8 huevos, no coman nada durante el día y vuelvan a comer hasta la tarde, donde posiblemente una porción de salmón sea suficiente, o realizar otros lapsos de tiempo sin comer al no desayunar, pasar todo el día sin comer y en la tarde consumir un caldo de pollo.
De lapsos normales sin comer a pasar a realizar ayunos de 2 o 3 días, los cuales no implican un problema, hasta lograr ayunos de 6 días, ya que los problemas de debilidad física no se presentan.