💓18. EL MASAJE GENITAL MASCULINO.
El masaje genital, busca despertar la energía sexual para alcanzar la relajación necesaria y gozar al máximo de las relaciones íntimas.
Es un “viaje” continuo sin prisas, que incluye el monte venus, el pene, testículos, perineo (la zona que va de los testículos al ano), ano, nalgas e ingles.
El masaje inicia en el monte de venus, aplicando un buen aceite tibio o una crema suave, se aplica en las manos para darle temperatura y no hacer choque con la temperatura de la piel del hombre, los movimientos pueden ser circulares de menos circunferencia hacia movimientos más amplios, de sutiles y lentos a una mínima aplicación de presión y un poquito más rápido, hasta abarcar la parte baja del abdomen sin dejar de lado la zona púbica en busca de relajar mientras se excita, no se busca una estimulación directa de golpe para aflojar la tensión acumulada en la pelvis para que inicie la resonancia entre ambos amantes, una comunión con la parte más sensible e íntima.
Lentamente con fluidez hacia el pene se sujeta la base y se sube hasta el glande para retornar a la base, aquí se sostiene el pene desde la base y con las uñas se sube por todo el cuerpo del pene hasta llegar a la punta del glande para acariciarlo con todos los dedos.
El fin último no es el de llegar al orgasmo, sino despertar la energía sexual para que el hombre sea capaz de abrirse a su propia excitación de una manera más profunda y calmada, lo que llevará a que los vínculos entre la pareja se hagan más fuertes, estrechos y la conexión entre ambos trascienda a la unión meramente física.
Sin soltar el pene pero dirigiéndolo hacia el ombligo, la otra mano se desliza con suavidad hacia los testículos de forma lineal hasta tocar el perineo para volver a los testículos en un movimiento rítmico de arriba hacia abajo, alternando las uñas y la yema de los dedos.
Se suelta el pene pero con ambas manos se continúa de forma natural hacia el perineo, con la yema de los dedos pulgares se hace presión de suave a moderada con un deslizamiento hasta el ano, para repetir ese movimiento hacia arriba, luego se ubica el centro del perineo y con círculos se estimula esa zona en busca de nutrir la próstata, el hombre sentirá la corriente eléctrica relajante y como su espalda se eriza mientras la sensación sube por su columna hasta la base de la nuca a nivel de las orejas, esa extrema relajación “destierra” el estrés y contribuye a disminuir la eyaculación precoz, aumentar la erección y la potencia, eliminando gracias a la energía de la otra persona miedos e inseguridades y claro en último término, proporcionar placer sexual.
Para algunos hombres que critican el placer en solitario, satanizando la masturbación este auto masaje aportaría muchos beneficios al que lo practica, y como se ha mencionado se empieza por reducir el estrés y la consecución de una relajación plena que hará que el hombre disfrute del sexo como nunca antes.
Una vez que la pareja ha logrado electrizar a su compañero desde la zona perinea hasta la nuca, el masaje continua en pequeños círculos alrededor del ano, la sutileza provoca mucho más energía sexual potenciando la excitación para aumentar la erección. Esa maravillosa caricia en todo el borde anal puede darse levemente más profunda y así llevar la energía un pico de placer.
Ahora la experiencia se abre a las sensaciones y dejándose llevar por ellas, en un profundo estado de relajación que favorece la confianza y el bienestar, posibles problemas como la disfunción eréctil o la impotencia pasan a un segundo plano y se aprende a disfrutar de una forma mucho más libre y profunda.
Ahora el masaje llevará a una dimensión mucho más envolvente al acostar al compañero boca abajo continuando hacia las nalgas e ingles, amasándolas con las manos como si se quisieran “comer” y pasar nuevamente a los glúteos de atrás hacia adelante, para recorrer armónicamente los pliegues de las ingles, volviendo a los lados de los glúteos, con aceite nuevamente, las manos se juntan en posición de rezo y sutilmente se pasan a lo largo de la rabadilla hasta llegar al ano donde se continúa en busca de los testículos, en ese punto se abren las manos para encontrar los testículos y poderlos jalar delicadamente hacia abajo y en circunferencia para encontrar nuevamente el pene repitiendo varias veces, justo en esta etapa final de máxima entrega, se puede romper con la rutina del masaje convencional, en lugar de usar solo las manos, se puede recostar el pecho por la espalda hasta morder las orejas pero permitiendo a la vez que el compañero se de vuelta y quede nuevamente boca arriba para deslizar el torso suavemente desde la cara hacia el pene y los testículos, donde los pezones del que masajea puedan ser los protagonistas y el pecho en segundo plano, lo mismo se puede repetir usando las nalgas para masajear la zona de las ingles y muslos generando contacto directo piel con piel transmitiendo todo el poder energético de la pareja elevando la sensación de placer aumentando el deseo de estar, para tener un maravilloso encuentro íntimo.