🏊EL ENTRENAMIENTO EN LA PISCINA PARA LUEGO IR A AGUAS ABIERTAS DEBE LLEVAR CAMBIOS DE RITMO.
El entrenamiento para aguas abiertas debe ser de calidad, no es solamente ir de vez en cuando a nadar, para aguas abiertas se estaría hablando de alto rendimiento deportivo, por eso hay que dar regularidad a los movimientos que se deben entrenar.
La técnica es el factor más importante ya que es la base para lograr que nuestro movimiento sea fluido, constante dentro de un ciclo correcto.
Se busca un ritmo equilibrado entre los brazos y las piernas, con el máximo deslizamiento para generar velocidad sin sufrir exceso de desgaste físico.
El mar no es una piscina, sin poder tocar el borde o afincarse al suelo se convierte en agua alrededor del nadador, eliminando cualquier constante, porque nunca existen las mismas corrientes, las olas son variables en altura y fuerza.
Para aguas abiertas hay que entrenar con el fin de lograr convertirnos en una “canoa” (técnica) y lograr la mayor cantidad de deslizamiento que nos de velocidad dentro de la calma.
Entrenar técnica de deslizamiento, resistencia y velocidad es lo que hará que la travesía sea agradable, es fundamental entrenar los cambios de ritmo:
Ritmos rápidos para elevar las palpitaciones entre el 80% hasta el 100% de la frecuencia cardíaca máxima buscando capacidad anaeróbica (zona 5) y aumentar el umbral anaeróbico (zona 4), incrementar la velocidad sin recortar la longitud de la brazada.
Ritmo medio para desarrollar la resistencia aeróbica y enseñar al cuerpo a nadar rápido durante mucho más tiempo en busca de lograr capacidad aeróbica llevando las pulsaciones entre el 70% al 80% de la frecuencia cardíaca máxima (zona 3), el ritmo es noble y la respiración profunda. Si solo se entrena lento no se mejora la velocidad, si solo se entrena sprints el cuerpo se cansará en 50 mts, el ritmo medio es el equilibrio perfecto para acostumbrar al corazón y a los pulmones a transportar oxígeno de manera masiva y eficiente a los músculos durante períodos prolongados al retrasar la aparición de ácido láctico, convirtiendo al ritmo medio en el ideal para distancias largas y aguas abiertas.
El ritmo lento o aeróbico ligero para recuperación (zona 1 y 2) es la base fundamental, las pulsaciones van del 50% al 70% de la frecuencia cardíaca máxima, manteniendo un esfuerzo suave donde la respiración es totalmente controlada y fluida. Para mejorar en natación no se debe nadar siempre rápido, además nadar lento nos lleva a la mejor técnica para nadar más rápido. Bombear sangre rica en oxígeno a los tejidos acelera la recuperación, quema la grasa por ser la base en esta zona de producción de energía o ATP, fortaleciendo a la vez las paredes del corazón mientras aumenta la capilarización o la creación de nuevos vasos sanguíneos en los músculos para agrandar el “tanque de combustible”.
Cuando se está en aguas abiertas todo ese entrenamiento de series, repeticiones con intensidades variadas logra la transición positiva. Cambiar los ritmos es un ejemplo de lo que se debe programar para ayudar a superar mejor las variables de este medio abierto. Una corriente te puede tragar o llevar a su interior; aprender a soportar ese estrés es lo que el entrenador llamaría conocer cómo circula el agua para elegir la dirección correcta a la que dirigirse y salir del mar de forma segura.
Por eso hay que ir al mar para aprender:
1. Observar las olas y estudiar las corrientes.
2. Si la corriente te arrastra y no logras la playa, jamás nadar contra corriente, más bien dejarse arrastrar sin perder de vista la línea de la playa sin dejar de observar los cambios en la corriente para saber cuándo empezar a nadar. Entonces una vez que notas que la corriente que te arrastró se debilita, debes nadar en paralelo a la línea de costa unos metros para salir del flujo principal, cuando se ha salido de la corriente, hay que nadar a la orilla, ahí nunca hay resistencia, más bien las olas entrantes o las que van hacia la playa te impulsan a salir.
3. Si a pesar de todo no logras llegar a la orilla debes parar para descansar, busca a alguien y hazle señas y si puede grite auxilio, socorro, ayuda a salir.
4. Jamás entrene solo o sola en el mar, lo ideal es llevar una gorra fosforescente y amarrar en la cintura la boya de seguridad o boya de flotabilidad para que mientras se va nadando, la boya va flotando detrás del nadador, justo por encima y a la par de tus piernas, por lo que no interfiere con la patada ni frena el ritmo de nado. Si se va en equipo llevar todos el mismo color de la gorra y la boya.
5. Mínimo el entrenador debe ir con un bote kayak y una moto de agua o dos botes kayak con salvavidas y cuerdas alrededor de éste o moto de agua para que los nadadores se sujeten.
6. Conocer el mar, por eso preguntar a los expertos y respetar el color de las banderas y si hay socorristas esa playa es la mejor para entrenar ya que puedes identificarte con los socorristas.