🥩RESISTENCIA A LA INSULÍNA.
Hay personas que producen insulina normalmente y los niveles de esta hormona son altos en la sangre, pero su cuerpo no reconoce la insulina como la llave para aceptar los carbohidratos, haciendo que su cuerpo tenga resistencia a la insulina. Como consecuencia de este trastorno la persona en lugar de quemar calorías en grasa para bajar los porcentajes de grasa corporal y perder medidas corporales o tallas en la ropa para lucir más delgado (a), su metabolismo pierde esa posibilidad y en lugar de quitarse las “llantas”, “los rollos” o los “ñongos”, pareciera que adquiriera más y agrandará las ya existentes, quiere decir, que una persona al hacer una supresión de carbohidratos y un aumento en la ingesta de la grasa, va a mejorar la sensibilidad a la insulina, manteniéndose aún, cuando la pérdida de peso, medidas y porcentaje de grasa corporal ha cesado (fit-fit), y la mayor parte de la energía de la dieta está viniendo de la grasa, de la siguiente forma: ADP + P + ENERGÍA DE GRASAS DE 9 KCAL POR GRAMO, en lugar de: ADP + P + ENERGÍA DE LOS CARBOHIDRATOS DE 4 KCAL POR GRAMO.
Comer grasa para quemar grasa o “rollitos”, que no solo afean la apariencia, sino que enferman a la persona.
Hay algunos profesionales en salud, que dicen que aumentar la ingesta de grasa empeora la resistencia a la insulina y esto es cierto, siempre que la disminución de los carbohidratos no sea la adecuada.
No es que, al gallo pinto, al huevo y al pan, le deba echar más grasa, ya que estos alimentos en sí mismos ya contienen grasa, pero no la suficiente supresión de carbohidratos, ya que el arroz, frijoles y pan contienen mucha azúcar en su contenido.
Considerar una dieta alta en grasas, no es un 45-65% de la energía en forma de grasa, es que los alimentos no contengan carbohidratos; y si los contienen que sea un máximo de 4 gramos de carbohidratos por cada 100 gramos, por ejemplo: salmón, espinaca, espárragos o brócoli, donde se está aportando de entre un 65-85% de grasa, pero con un aporte bajísimo de carbohidratos, de no más de 4 gramos de carbohidratos ya sea de 100 gramos de espinacas, espárragos o del brócoli.
Una dieta cetogénica de verdad, es una dieta de alimentos completos y no una prostitución de la misma, donde se mezclan alimentos para industrializar la comida baja en azúcares, como, por ejemplo, la mal llamada repostería KETO.
Una dieta cetogénica a medias no es verdad, donde se mezclan alimentos y se endulzan con sustitutos, otras versiones menos agresivas son los famosos desayunos de huevos, jamón, queso y tortillas keto; sería como correr 42 kilómetros en una maratón de 42.195 metros (42 kilómetros) y querer ganarla, faltando más de la mitad, o que ese maratonista se fracture el fémur del muslo en tres partes y que el médico solo reduzca una de las tres facturas, dejando dos fracturas abiertas y pretender seguir corriendo maratón y ganarla.
Nada a medias funciona, algunos neurólogos afirman, que para sanar el cerebro de los daños que ocasiona comer tanto carbohidrato, debemos invertir la pirámide nutricional y comer un máximo de 50 gramos de carbohidratos por día para curarse de: migrañas y cefaleas, ansiedad y estrés crónico, falta de concentración y atención, depresión, insomnio y trastornos anímicos, problemas de memoria y trastornos cognitivos leves que pueden llevar al Alzheimer, hasta controlar convulsiones para eliminar la EPILEPSIA, donde esta condición del sistema nervioso, donde la actividad eléctrica de la corteza cerebral, es anormal, provocando ataques repentinos por convulsiones violentas y pérdida del conocimiento, consumiendo en niños un máximo de 10 gramos de carbohidratos por día y en adultos, un máximo de 30 gramos de carbohidratos.