🥩FRUCTOSA.
La única excepción a la regla de que el exceso de carbohidratos (glucosa), son llevados a los músculos, o al hígado para ser almacenados como un almidón granulado o como glucógeno muscular o hepático para rellenar este último, y ese almacenamiento de glucógeno hepático nos brinda solamente un máximo de 2000 kcal en personas entrenadas y muy sanas, porque otras personas almacenan menos de 2000 kcal.
Otro tanto de los carbohidratos consumidos son utilizados por el cerebro y si hay mucho carbohidrato en una sola comida o varias comidas al día, el excedente lo toma el hígado y junto con las células grasas, van a trabajar para convertir ese exceso de glucosa en grasa elevando los triglicéridos (carbohidratos o azúcar).
El azúcar que no hace eso es la Fructosa, o el azúcar que se comporta como las grasas, ya que el cuerpo la convierte en grasa y nunca en glucosa, por eso no hay picos insulínico, ya que el primer paso en el metabolismo de la fructosa, la desvía lejos de la vía primaria del metabolismo de la glucosa, es decir, estos 2 azúcares de 6 carbonos: fructosa y glucosa, siguen trayectorias metabólicas separadas.
Es por eso, que la fructosa es un monosacárido no hidrolizable, o sea, no se descompone en otros compuestos más simples con la misma fórmula que la glucosa de 6 átomos de carbonos, pero cicla en furano y no en pirano; es por esta razón que la fructosa ha sido utilizada como edulcorante para los diabéticos evitando los picos de azúcar en sangre o no elevando la glicemia en sangre, pero jamás funciona para quitar la adicción al azúcar, por lo que un diabético sentirá la necesidad (ansiedad), por comer: pan, cereal, arroz, pastas, aderezos y todos esos carbohidratos que emocionalmente nos brindan placer, compensación, o sea, algo de “cariño”, ya que el dulce o la sensación de azúcar, es 8 veces más adictivo que la cocaína.
Además, al ser los edulcorantes metabolizados por el hígado podríamos advertir un hígado semejante al de un alcohólico (veteado de grasa y cirrótico). Por eso es mejor comer las cosas sin endulzarlas, ya que al usar edulcorantes a base de fructosa se reduce la insulina y la leptina (inhibidoras del apetito), elevando la ghrelina (incrementadora del apetito), consecuentemente las personas buscarán más carbohidratos para sentirse llenos.
También afectan las bacterias intestinales mutándolas, ese tipo de mutación produce resistencia a la insulina.