🥩QUÉ NO SE NOS DICE.
Siempre vemos una inmensa preocupación por el consumo de carnes y grasas, ya que se dice que comerlas en exceso nos puede afectar la salud provocando enfermedades cardiovasculares, porque se sube el colesterol de baja densidad (LDL), que es el que se adhiere a las arterias provocando un ateroma (lesión de la capa interna de las arterias por depósito de grasa), hasta que la arteriosclerosis taponea las arterias provocando presión arterial alta con un consecuente corazón agrandado en su ventrículo izquierdo, además de sufrir un infarto del miocardio.
Lo que no se nos ha dicho es que si mezclamos esa carne o esa grasa con algunos carbohidratos feculentos como el arroz, papas, maíz, (carne con papas, pescado con arroz, cerdo con garbanzos, etc.), la cosa se pone muy seria ya que esas combinaciones son totalmente destructivas para un sistema interno y le roban energía porque uno es alcalino (ptialina) y el otro es ácido (pepsina y ácido clorhídrico), y dos medios contrarios no pueden subsistir al mismo tiempo ya que se neutralizan, perjudicando la digestión, entonces la comida se convierte en un cultivo para las bacterias, se produce FERMENTACIÓN de las féculas y PUTREFACCIÓN de las carnes y con ello eructos y flatulencias de mal olor, creando inflamación de los intestinos y un exceso de ácidos o pH ácido.
Quiere decir, que, si no comiéramos carne con ese tipo de carbohidratos, ésta aumentaría la hormona del crecimiento y el colesterol de baja densidad o LDL no se pegaría en las arterias realizando solo su función de llevar nutrientes por todo el cuerpo.