⛹️♂️MEJORANDO LA RESISTENCIA AERÓBICA.
Para entrenar mejor la resistencia aeróbica hay que pasar por diferentes cualidades energéticas, como la producción de ácido láctico.
El ácido láctico es una fuente energética y no el responsable de sentir dolor o agujetas después de entrenamientos fuertes ya que ese dolor es por microrroturas en las fibras de los músculos. El ácido láctico aparece durante el entrenamiento intenso donde el cuerpo necesita energía rápida y los niveles de oxígeno son bajos; como residuo de la actividad, el cuerpo no lo desecha sino que lo recicla, el corazón, el cerebro y el hígado lo absorben para transformarlo nuevamente en combustible y después de unos 60 minutos de terminado el ejercicio desaparece.
A la hora de entrenar la resistencia aeróbica es importante comprender que la actividad está relacionada con el tiempo que dura y la intensidad que se usa:
De 0-10 seg al 95 o 100% de intensidad, se entrena la POTENCIA ALÁCTICA, esa intensidad es la marcha más alta y explosiva del motor humano, utilizando la energía a su máxima expresión, sea un movimiento a la máxima velocidad o fuerza, sin usar oxígeno pero sin generar la acidez del ácido láctico. Su entrenamiento sirve para aprovechar al máximo el ATP muscular y el fosfato de creatina, pero se agota en un abrir y cerrar de ojos, el ATP de 2 o 3 segundos; la fosfocreatina de 5 a 6 segundos.
De 10-20 seg al 85 o 94%, se entrena la CAPACIDAD ALÁCTICA, la habilidad de mantener el esfuerzo de máxima intensidad por el mayor tiempo posible, utilizando únicamente las reservas musculares de ATP y fosfocreatina, sin oxígeno y sin producir ácido láctico.
El entrenamiento de estas capacidades energéticas sirve para degradar al máximo las reservas de fosfato de creatina, para que el atleta pueda bajar los tiempos con la máxima fuerza y velocidad que el cuerpo logre.
Al entrenar la potencia aláctica, se obliga al sistema nervioso a reclutar mayor cantidad de fibras musculares rápidas tipo llb al mismo tiempo para correr más rápido, golpear a gran velocidad y mayor impacto, saltar mucho más o levantar más peso.
Al entrenar la capacidad aláctica expande el tamaño de los depósitos musculares de ATP y fosfocreatina; en lugar de desacelerar o cansarse a los 6 segundos de una carrera rápido, se mantiene la velocidad del sprint hasta por 12 o 15 segundos antes de bajar el ritmo para usar el sistema láctico donde se baja el ritmo por la sensación de quemazón. Entonces un jugador de fútbol podría hacer muchos sprints a lo largo de todo el partido porque ese entrenamiento le enseña al metabolismo a recargar o rellenar las células de fosfocreatina (batería) en tiempo récord durante las pequeñas pausas del juego.
“aprovechando la adaptación al estímulo externo”.