🥬EL CETOADAPTADO, UN EFICIENTE QUEMADOR DE GRASA.
Una forma de comer que favorezca la pérdida de grasa abdominal para no acumularla sería lo deseable en términos de salud metabólica, postural y la mayoría de las veces a la parte emocional.
Un menú basado con pocos gramos de carbohidratos, con una ingesta diaria que no sobrepasa los 50 gramos de carbohidratos, sin realizar malas mezclas de alimentos, hará que el metabolismo consuma grasas como fuente principal de energía para llegar a una cetoadapción, al ser un quemador efectivo de grasa.
Comer grasas, es una forma limpia de alimentar el cuerpo, no produce radicales libres y si no se realizan malas mezclas de alimentos, se disminuye notoriamente la producción de toxinas, las cuales podrían crear una acidosis humoral, a diferencia de los alimentos feculosos como el pan, las papas, las galletas, las yucas, los queques, las tortillas, el camote, que siempre los mezclamos para brindarles cuerpo y sabor, por ejemplo preparar tamales, plátanos con queso, arroz con carnes, pastas con carnes y otros alimentos que requieren de varios ingredientes para tener sabor porque el arroz solo o los garbanzos solos no saben también.
Esas mezclas de garbanzos con pollo, en salsa y arroz pueden producir radicales libres y muchas toxinas a la hora de catabolizarlos, para acumular en mayor cantidad de ácidos de desecho metabólico, cercando las células y amenazando con ser quemadas y morir.
Mezclar féculas con proteína, como el arroz con pollo, tiende a fermentar el arroz y podrir el pollo, con la consecuencia notoria de la distensión abdominal y las flatulencias, además de los radicales libres y el aumento de las toxinas.
Sin las malas combinaciones de alimentos como el arroz con frijoles, lentejas con carne; y en su lugar solo se come un alimento completo como el salmón, el hígado o el pollo, difícilmente esa selección única de alimentos sin malas mezclas, van a producir acidosis humoral o la acumulación inadecuada de acidez, donde los iones alcalinos como el bicarbonato de sodio no son suficientes o hay pérdida de ellos y con ello una alcalinización de la célula por dentro, para tratar de defenderse de los ácidos que la pueden quemar y morir, para padecer enfermedades de muerte como el Parkinson o el Alzheimer.
Sin azúcar o carbohidratos y sin acidosis humoral por malas mezclas de alimentos, las posibilidades de permitir a una célula cancerígena vivir utilizando glucosa proveniente de los carbohidratos o no respirar por acidosis humoral, no va a suceder desde la parte nutricional con vegetales y proteínas de origen animal.
Si observamos la fórmula química del cáncer esta sería: Ácido Pirúvico + GLUCOSA (azúcar) + Fructoquinasa (enzima que permite generar energía en ausencia del oxígeno) = dióxido de carbono + alcohol).
Combinar alimentos para agregar sabor que afectan las enzimas digestivas y dificultando la función normal de degradar los alimentos sin sufrir fermentación, putrefacción o ambas, cuando repetimos las malas mezclas de alimentos al agregarle al arroz pollo, al pan huevo, a los macarrones camarones, y otras combinaciones, puede en un futuro producir osteoporosis por acidosis humoral.
La recomendación que se hace de ayunar es esa oportunidad brindada al organismo para que logre limpiarse del exceso de residuos metabólicos o ácidos de desecho. Al no existir ingesta de alimentos no habrá que desechar los residuos metabólicos de dichos alimentos.
Si un cetoadaptado o una persona que utiliza como fuente principal la grasa, tanto la que ingiere cuando come proteínas de origen animal, como la que tiene almacenada en las “llantas”, se le puede decir un quemador exitoso de grasa porque sus mitocondrias son saludables (no tienen mitocondriopatía) y logran consumir exitosamente grasa.
Un quemador de grasa, que inicia un ayuno, no deja que su cerebro no coma, por el contrario ese excelente órgano continuará comiendo para adquirir sus calorías. Al ser un cetoadaptado o un quemador eficiente de grasa, si ayuna, seguirá produciendo energía a gran escala, quemando la grasa almacenada y al ser una reserva de energía, donde el mínimo son 40 mil calorías en personas delgadas, si el ayuno es de 3 días e hipotéticamente se utiliza como base un gasto de 2 mil calorías para vivir, se consumiría un aproximado de 6 mil calorías, quedando en reserva 34 mil calorías, por lo tanto, una persona que usa como fuente principal de energía las grasas y no los carbohidratos no se descompensa.
Una persona que come carbohidratos solo tiene un almacén máximo de 2 mil calorías en hígado y aproximadamente 1.5 mil calorías en músculos, esa es la razón de sentirse muy débil al segundo día de ayuno.
Un cetoadaptado, quemará la grasa de reserva exitosamente como fuente principal de energía al no elevar la insulina para permitir usar toda la reserva de grasa, por consiguiente, estar ayunando y gracias a ese proceso metabólico se generan cuerpos cetogénicos, los cuales mantendrán al cerebro nutrido con las 600 calorías que requiere para funcionar; 10 días de ayuno para un cetoadaptado es duro, pero altamente probable de cumplirse.
Si se está entrenando durante el ayuno después de 5 días continuos de la supresión de todo alimento, se recomienda al deportista de alto rendimiento, un ayuno intermitente los últimos 5 días, donde se puede cenar una sustancia solamente, de esa forma el cerebro seguirá respondiendo muy bien al alimentarse de las grasas de reserva, compitiendo menos con los músculos.
Si una persona está cetoadaptado y la subimos a un bote con techo, con cama y el agua suficiente para tomar y bañarse por 20 días en medio del mar; por ejemplo una mujer de mediana edad, de 60 kilos con una estatura de 1,50 cm, con un 25% de grasa corporal y más o menos un consumo calórico de 2 mil calorías por día para vivir; si es cetoadaptado o está adaptada a generar energía desde las grasas y no desde los azúcares, ella sobreviviría sin ingerir alimentos, comiéndose la grasa que tiene acumulada alrededor de los órganos, muslos, entrepierna, cadera, ombligo, etcétera. Ese proceso lo puede soportar por 20 días, sin comer absolutamente nada, mientras tome agua y logre dormir, ya que dispone de entre 70 mil y 40 mil calorías de pura grasa de reserva, misma que hacen lucir a algunas personas gordas.
Gracias a esas reservas de grasa, en ese proceso de ayuno el cuerpo hará un consumo de energía de la siguiente forma:
..el músculo esquelético va a consumir la grasa corporal para funcionar, al no existir azúcar, una grasa que crea cuerpos cetogénicos para adaptarse a esa energía (cetoadaptada) y el ayuno de cualquier alimento, sumado a la supresión total de carbohidratos, apaga el uso de insulina, necesaria para absorber el azúcar circulante en sangre.
Sin la presencia de insulina, el metabolismo no guarda la grasa (lipogénesis) la quema para producir más del doble de energía que se produciría si se consumen carbohidratos,
..el corazón también prefiere la grasa, rara vez usa un tanto de glucosa, con la única excepción, que se da durante un ataque al corazón, cuando el oxígeno no pasa o disminuye a la parte del músculo infartado, si se infarta tratará de alimentarse de glucosa, ya que el azúcar se puede fermentar en ausencia del oxígeno, donde la célula puede generar energía anaeróbicamente o sin respirar, para producir lactato y tratar de dar energía, es por eso que un corazón sano durante el ejercicio toma realmente lactato de la circulación en lugar de ser oxidado en las mitocondrias del músculo, quemándolo hasta degradarlo en CO² y agua, quiere decir, que el corazón prefiere lactato que azúcar. Si se corre continuamente por más de 30 min a gran velocidad, el lactato es el 50% de la energía cardíaca.
En los entrenamientos físicos se producen mili moles de ácido láctico en sangre, un grave error, es decir: que el ácido láctico nos ARRATONA al día siguiente o el dolor muscular que perdura 1 ó 2 días después de haber finalizado un entrenamiento fuerte. Esa mala reputación del ácido láctico, donde se asocia al arratonamiento muscular, la debemos a la cultura popular y no a la ciencia del deporte, ya que, durante la transición de entrenar fuerte y descansar, el aumento en la producción de ácido láctico se disocia o separa rápidamente; el lactato en iones de hidrógeno y es esa acumulación de iones de hidrógeno y no el lactato que fatiga el músculo debido a la acidosis.
El hígado por su parte libera toda la glucosa y fabrica cetonas de la recolección y secreción de las grasas y lípidos como lipoproteínas, gastando ese montón de grasa que se tiene, para bajar los niveles de triglicéridos, a la vez que fabrica un colesterol “malo” o LDL robusto y grande, el cual no es aterogénico porque no se pega en arterias.
En un ayuno, todos los cuerpos cetónicos son absorbidos por el cerebro para mantenerlo nutrido con sus 600 calorías por día, que es la cantidad de energía mínima que necesita el cerebro para funcionar correctamente y mejorar los neurotransmisores (información). La persona que logra alimentar el cuerpo con cetonas en lugar de glucosa, sentirá un bienestar general al ayunar; claro nos queda que para alimentar al cerebro con 600 calorías todos los días, no se deben consumir carbohidratos, los cuales se deben cambiar por alimentos casi exentos en su totalidad de azúcares, a esa supresión de carbohidratos es lo que han llamado, dietas cetogénicas y no debería confundirse con atiborrarse de grasas o alimentos procesados con harinas de coco, almendras, más endulzantes artificiales como la estevia, el aspartame o el sorbitol para crear postres muy mal llamados ketos o los pésimos cereales “keto”.
Una dieta “keto” es la que come un alimento a la vez sin mezclas, come poco y cuando deja de comer espera 16 horas para volver a comer y practica el ayuno de 72 horas no menos de cada 30 días; además el consumo máximo diario de carbohidratos no sobrepasa los 50 gramos diarios o menos gramos.
Con una dieta de 50 gramos de carbohidratos o menos, el cerebro dejará desactivados los centros de dulzor y las personas experimentarán una pérdida de la ansiedad, misma que se exacerba cuando se trata de adelgazar con dietas “equilibradas” basadas en su mayoría con carbohidratos y para lograr el cometido se reduce el consumo de calorías, esa reducción de calorías dejará en desventaja al cerebro que debe competir por energía calórica con los músculos, activando los centros de dulzor para experimentar desesperación por comer algo dulce, principalmente por las tardes – noches, cuando en el diario vivir a gastado muchas calorías.
El problema de las dietas “equilibradas” es su distribución de azúcar vs grasas, es que el 65% de toda la dieta son carbohidratos, si se comen carbohidratos se es un quemador de azúcar y no de grasa, por eso los porcentajes en proteína son bajos al 20% del total de toda la dieta, al igual que las grasas al 15% del total de toda la dieta. Con carbohidratos las grasas no se queman, en su defecto se almacenan porque el carbohidrato requiere insulina y ésta hace lipogénesis, impidiendo quemar las grasas y por eso su consumo debe bajarse al 15%.
Si un quemador de azúcar o carbohidratos se pasa de las calorías, engordará y si las baja obtendrá mucha ansiedad por falta de calorías cerebrales, sin embargo consumir la cantidad de calorías recomendada en dietas “equilibradas”, no logra aportar 600 calorías diarias al cerebro, porque este maravilloso órgano a pesar de consumir azúcar no tiene almacenes de glucógeno y depende estrictamente de las calorías provenientes de los carbohidratos que nunca llegan a ser suficientes como para aportar las 600 calorías diarias que requiere el cerebro.
Para entender mejor esto hay que saber, que los carbohidratos, no solo se convierten en energía de poco contenido calórico, también se almacenan como glucógeno hepático, glucógeno muscular, triglicéridos, colesterol LDL del aterogénico y en grasa subcutánea, además los carbohidratos almacenan la grasa ingerida para evitar usarla como fuente energética.
Antes de convertir la totalidad de los carbohidratos ingeridos en energía cerebral, primero estos se transforman en energía de almacenamiento en glucógeno y luego en energía de almacenamiento en grasa, que no se puede quemar por la presencia de nuevos carbohidratos, por lo tanto, se ha utilizado el pésimo proceso de disminuir las calorías, sin entender dos cosas fundamentales:
1. El cuerpo se regenera a partir de las calorías, si se disminuyen, va a disminuir la posibilidad de regenerar, por déficit calórico, fundamentales para vivir y reparar el organismo, para advertir la pérdida de masa corporal y masa ósea, sin advertir fácilmente el daño sufrido en otros órganos, como por ejemplo la pérdida de neurotransmisores.
2. El metabolismo no es estático, sino dinámico, ante un estrés físico, biológico y/o emocional, el cuerpo para soportar sin colapsar requiere consumir calorías a discreción y no bajo una medida estándar de por ejemplo 1500 calorías, si se sufre de estrés emocional, una persona de consumir 2000 calorías para vivir y regenerar podría pasar a requerir de 2350 calorías para vivir y mantenerse regenerando para no enfermar.
En conclusión, ayunar es un método efectivo para limpiar el organismo, pero sin dejar de aportarle calorías al cerebro que requiere 600 calorías diarias, las cuales al ser un cetoadaptado las obtiene de la degradación de las grasas con los cuerpos cetogénicos, tanto de las exógenas o ingeridas, como cuando se suprimen los alimentos y empieza a producir las cetonas de las grasas endógenas o las que están almacenadas.