🥢 MOVIMIENTO DE LA LENGUA.
Además de observar características como la costra, el color, la textura, la humectación, el enrojecimiento, la forma, la inflamación, la delgadez, las fisuras y la suavidad de la lengua, también es posible obtener información diagnóstica a partir de su movimiento.
Una lengua que presenta rigidez, dificultad para doblarse, problemas al hablar o al comer puede indicar desequilibrios en órganos como el riñón, el hígado, el corazón y los pulmones. Estos signos suelen estar relacionados con una falta de control muscular y pueden reflejar una deficiencia energética en dichos órganos.
Las dos causas principales de este tipo de alteraciones son la deshidratación y una nutrición deficiente. Estos factores debilitan el wei qi (energía defensiva), favoreciendo la acumulación de flemas. El consumo habitual de alimentos pobres en energía vital —como los que contienen calorías vacías o carbohidratos simples— afecta negativamente el metabolismo de los líquidos, lo que puede derivar en la formación de flemas, mucosidades, edemas y trastornos circulatorios.
Desde la perspectiva de la medicina tradicional china, estos desequilibrios se interpretan como estancamiento de sangre y transformación anormal de los fluidos corporales, provocados por un exceso de calor o humedad interna.