🍳 LA GRASA: LA MEJOR FUENTE DE ENERGÍA.
En trabajos físicos intensos —como los que realizan agricultores, obreros, técnicos en altura, trabajadores en montaña o personas que entrenan diariamente— se suele recomendar el consumo elevado de carbohidratos para obtener energía. Sin embargo, esta práctica común en la nutrición moderna no está respaldada por la evidencia científica más sólida.
Una persona físicamente activa puede gastar entre 300 y 1000 calorías adicionales al día en comparación con alguien sedentario, requiriendo entre 1500 y 3000 calorías diarias. Se ha asumido que estas deben provenir principalmente de carbohidratos, pero esta idea es un mal manejo de la información.
🔬 Comparación energética entre macronutrientes:
1 gramo de carbohidrato aporta 4 calorías.
1 gramo de proteína también aporta 4 calorías.
1 gramo de grasa aporta 9 calorías, más del doble que los anteriores.
En términos de producción de energía celular (ATP):
La oxidación de carbohidratos genera hasta 38 moléculas de ATP.
La oxidación de grasas puede generar hasta 144 moléculas de ATP, lo que demuestra su superioridad energética.
🍚 ¿Qué ocurre al consumir carbohidratos en exceso?
Por ejemplo, una taza de arroz (aproximadamente 200 calorías) contiene unos 28 gramos de carbohidratos. El cuerpo solo puede utilizar una parte de esa energía de forma eficiente. El exceso de azúcar en sangre activa la insulina, que busca proteger al organismo almacenando ese exceso de carbohidratos en distintas formas:
Glucógeno hepático (energía en el hígado).
Glucógeno muscular (energía en los músculos).
Triglicéridos (forma de grasa que puede acumularse peligrosamente).
Colesterol LDL oxidado (aterogénico, se adhiere a las arterias).
Grasa corporal (lipogénesis de novo), acumulada en abdomen, caderas y glúteos.
🥩 ¿Qué ocurre al consumir grasas sin carbohidratos?
Si se consumen 200 calorías provenientes de grasas (como las contenidas en carnes o huevos), no se dispara la insulina, lo que permite que esa grasa se utilice como energía en lugar de almacenarse. En este contexto, el cuerpo se convierte en un quemador de grasa, utilizando tanto la grasa ingerida como la almacenada.
Además, al consumir grasas sin mezclarlas con carbohidratos (por ejemplo, carne frita con ensalada en lugar de carne con puré de papa), se genera una mayor saciedad gracias a la densidad energética, y se liberan hormonas como la leptina, que regulan el apetito.
🧬 Perspectiva evolutiva
Desde un enfoque evolutivo, nuestros ancestros no tenían acceso a alimentos ricos en carbohidratos como cereales, pan, arroz o legumbres. Su dieta se basaba en raíces, animales y ayuno frecuente. La grasa —tanto ingerida como almacenada— era la principal fuente de energía para sobrevivir.
Este diseño biológico sugiere que el cuerpo no está hecho para depender de carbohidratos como fuente principal de energía, sino de grasas. Al reducir los carbohidratos y aumentar el consumo de grasas saludables, el cuerpo:
Quema grasa corporal acumulada.
Mejora el perfil lipídico (triglicéridos bajos, colesterol LDL menos oxidado).
Reduce la producción de radicales libres.
Aumenta la energía disponible para funciones vitales y regenerativas.