🥩SANAR AL DEJAR LOS CARBOHIDRATOS.
Las dietas bajas en carbohidratos reducen la inflamación y mejoran la condición de las personas con síndrome metabólico. El síndrome metabólico es un conjunto de enfermedades que aumentan la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular o diabetes mellitus.
Basta con ayunar 3 días completos, para eliminar una bursitis olecraniana o inflamación de la punta del codo, llamada a veces codo de estudiante (inflamación de la bolsa sinovial o el saco lleno de fluido similar a la clara de huevo que funciona como cojín entre huesos y tendones). Y es que, en tres días sin comer, las personas eliminan las reservas de carbohidratos casi en 24 horas, al quedarse sin ese recurso nutricional (ADP + P + ENERGÍA DE LOS CARBOHIDRATOS = 38 moléculas de ATP), el cuerpo debe cambiar su sistema de fosforilizar o agregar fosfato (P), adaptando su cuerpo a consumir otro tipo de reservas energéticas como las grasas, es decir, empezará a comer grasas en lugar de azúcares provistos de carbohidratos. Entonces al realizar la conversión (ADP + P + ENERGÍA DE LAS GRASA = 147 moléculas de ATP), no solo tiene acceso a un combustible rico en energía como la grasa, donde dispone en ayunas de un mínimo de 40.000 mil calorías para quemar, mientras que, con los carbohidratos en ayunas, solo puede obtener un máximo de 2.000 mil calorías para quemar.
Esa eliminación de carbohidratos por no consumirlos al estar realizando el ayuno, empezará a bajar hasta 16 biomarcadores de inflamación (supresión de carbohidratos), por lo tanto, el cuerpo duele hasta un 60% menos, y es por esa misma razón que una bursitis mejora a gran velocidad sin necesidad de fármacos.
Los carbohidratos no solo reducen el metabolismo, por su facilidad de catabolización (convertir biomoléculas complejas en sencillas), sino porque se prestan mucho a la combinación entre ellos (arroz, frijoles, macarrones con pan, etc.), con lo cual, se reduce la capacidad del cuerpo de utilizar enzimas digestivas por alteración del pH, generando una mala digestión, la cual retarda la absorción de los nutrientes, generando muchas toxinas, que sobrecargan nuestros filtros (pulmones, riñones e hígado), imposibilitando una limpieza adecuada. Por ejemplo: la mermelada de fresa tiene:
.. fresas (fruta 3,3 pH ácido) +
.. azúcar blanca (no menos de 500 gr, 5,0-5,5 pH ácido) +
.. jugo de limón (fruta 1,8-2,0 pH ácido) y
.. si la untamos en el pan (fécula 5,3-5,8 pH ácido); agregamos una mezcla de enzimas alcalinas con ácidas, desactivando la selección precisa de nuestro organismo para emitir enzimas alcalinas ptialínicas o enzimas ácidas pepsínicas.
En un ayuno, por el contrario, no solo vamos a eliminar toxinas, por permitirle a nuestros filtros limpiar el cuerpo, sin meterle más comidas; las cuales, a la hora de entrar a nuestro cuerpo, producen desechos metabólicos y si los alimentos se mezclan mal, tienden a podrirse y fermentarse, produciendo toxinas.
Al suprimir los alimentos, el cuerpo debe usar reservas energéticas y cuando utilizan las grasas como fuente energética, ese proceso de convertir las grasas en energía o ATP, es un arduo ciclo metabólico; el cual obliga al organismo a trabajar más para obtener energía desde el catabolismo de los ácidos grasos.
La única forma de catabolizar las grasas es por medio de una gran captación de oxígeno = vitalidad, que cuando se extiende en el tiempo, el organismo empezará a gozar de una nutrición totalmente limpia de mezclas (solamente de las reservas de su propio cuerpo), sin alterar los pH, ese ayuno favorece nuestra obtención de energía desde las grasas, para revitalizar nuestro organismo; ya que, en un ciclo metabólico respiratorio, las grasas brindan 147 moléculas de ATP, en comparación con 38 moléculas de ATP desde los carbohidratos. Obtener tanta energía desde las grasas y a la vez suprimir los carbohidratos, permitirá la desinflamación del cuerpo y la regeneración para funcionar adecuadamente.