🍳APOYAR AL METABOLISMO.
Sin carbohidratos como fuente energética principal y a la vez de mala calidad, al evitar su consumo para no sobrepasar 50 gramos diarios, el metabolismo recuperará su capacidad de quemar grasa utilizando la misma como fuente principal de energía, una limpia y alta calidad.
Si se evitan los carbohidratos, el metabolismo se adapta a las cetonas como gran fuente energética (cetoadaptación) convirtiendo al metabolismo en un quemador eficiente de grasa.
Cuando se es un cetoadaptado y se realiza un ayuno, el hígado obtendrá la grasa que necesita de los ácidos grasos liberados de las células de grasa, que se crean cuando se almacenan las llamadas “llantas o rollos”, grasa de las lipoproteínas remanentes que recoge de la circulación.
Si no se es un cetoadaptado o un quemador eficiente de grasa, es porque se comen en exceso los carbohidratos y se es un quemador de azúcar, en otras palabras no se gasta eficientemente la grasa y ésta al no funcionar como fuente de energía principal, se empezará a almacenar para subir los triglicéridos. Si se continúa comiendo carbohidratos, el excedente formará nueva grasa, gracias a un proceso llamado lipogénesis, el consumo de carbohidratos continuo y uniforme todos los días del año otorgará un “lindo” hígado graso, cuando en la dieta hay muchas frutas, se combinan carbohidratos con grasa, o existe un excedente de calorías dentro de las dietas “equilibradas”.
Una persona que está cetoadaptada, porque sostenidamente disminuyó el consumo de carbohidratos, para no sobrepasar los 50 gramos diarios o decide bajarlos hasta 30 gramos, sumando el total de las comidas por día, va a experimentar menos ansiedad a partir de la 1era semana, ya que el cerebro obtendrá un 60% de su nutrición a partir de los cuerpos cetogénicos producto de la quema de grasa entendiendo que para la 3era semana de supresión de carbohidratos la persona se encuentra cetoadaptada para otorgarle al cerebro 100% de su nutrición a partir de la quema de grasa.
Una vez transcurridas las 3 semanas de suspender los carbohidratos, el apetito disminuye, la razón es que la grasa almacenada se empezará a utilizar para producir energía, similar a tener una alacena llena de comida bajo llave, y de repente adquirir la llave para tener acceso a toda esa comida en 12 semanas ha reparado sus mitocondrias y ahora se convierte en un quemador efectivo de grasa.
Tanta grasa disponible para ser quemada a antojo del metabolismo sin restricción calórica, ante las demandas energéticas diarias, frente a un metabolismo que no es estático sino dinámico, que requiere calorías para sostenerse ante el estrés físico, biológico y/o emocional. La grasa brinda muchísima energía en calorías para crear ATP permitiendo la regeneración sin importar que un día necesite 2000 calorías y otro requiera 2500 calorías. Esa decisión de quemar calorías la realiza el metabolismo no una calculadora utilizada por un ser humano al restar o sumar calorías con un terrible grado de error.
Al ser la cetogénesis un sistema de producción energética a partir de la quema calórica con grasa, brinda la posibilidad de tener un súper cerebro sin necesidad de competir por calorías ante un cuerpo que requiere energía para que sus músculos funcionen bien en otras palabras, si se utiliza la grasa como fuente energética principal y no el azúcar o los carbohidratos, el metabolismo puede generar energía para el cerebro y para el resto del cuerpo, aunque sea en condiciones de estrés físico como entrenar, ante el estrés biológico al estar enfermo, o ante un estrés emocional por algún problema familiar de pérdida por ejemplo. Al existir una gran disponibilidad de calorías las 24 horas del día con almacenes de hasta 70.000 calorías la restricción calórica deja de existir.
Si se es un quemador de azúcar el consumo calórico será a partir de los carbohidratos, si se consumen muchas calorías en la dieta, el metabolismo convertirá el excedente en grasa y si al consumo de azúcar se le agrega grasa ésta no será quemada sino almacenada, con la consecuencia de que el exceso de azúcar y el exceso de grasa va a engordar el cuerpo por dentro y por fuera; esa es la razón de que las comidas rápidas como las hamburguesas o las pizzas con refrescos gaseosos engorden tanto. En otras palabras si se come helado, que es 50% grasa y 50% azúcar, la hormona insulina se dispara para convertir el exceso de azúcar en grasa y a la vez almacenar la grasa.
Sin el consumo de carbohidratos y consumiendo solamente grasas, la hormona insulina no se dispara, de esa forma el metabolismo tendrá acceso a las grasas endógenas y exógenas, por lo tanto comer carnes con ensaladas da libertad a utilizar la grasa como fuente energética, con la posibilidad de no restringir las calorías que necesita el cerebro y los músculos para funcionar y regenerar.
La no restricción calórica permite adelgazar porque sin el consumo de carbohidratos se está cetoadaptado o se es un quemador de grasa, adquiriendo la capacidad de producir mucha energía a partir de las grasas en lugar de almacenarlas, permitiendo así sanar a partir de poder quemar muchas calorías.
Si una persona es quemadora de grasa el efecto de sufrir bajonazos de azúcar no se da, porque la fuente energética ya no depende de la glucosa y el hígado crea el almacén de glucosa ideal (glucógeno hepático) a partir de elementos no glúcidos. Un almacén de azúcar para actividades más anaeróbicas de corta duración como correr 25 mts detrás del autobús y para actividades aeróbicas como correr 10 kilómetros utilizará la grasa; pero una persona que consume muchos carbohidratos es un deficiente quemador de grasas. Consumir carbohidratos es como mantener una fogata con paja, consumir grasas es como mantener una fogata con tucas de madera, con carbohidratos necesita mucha paja para mantener la fogata encendida, con grasa necesita pocas tucas para mantener la fogata activa. Los comedores de carbohidratos se sienten débiles si no están comiendo o picando cosas con azúcar y crean hasta 5 comidas por día, una que incluya, sándwiches, tortillas, arroz, frijoles y queso tierno, refrescos, gaseosas, frutas, galletas cada 3 horas. Un quemador de grasa por lo general realiza de dos a una comida al día que incluyen huevos, carne, agua.
Ser un quemador de grasa, significa que si el cerebro puede consumir 600 calorías diarias y el músculo 1500 calorías diarias y los almacenes de grasa están a la disposición sin restricción calórica, comprendiendo que el mínimo de calorías de reserva en grasa son 40 mil calorías, el aporte de las grasas no significa ningún problema para vivir y regenerar. Pero si se es un quemador de azúcar o un comedor de carbohidratos, entendiendo que el exceso de azúcar se convierte en triglicéridos, colesterol LDL aterogénico, grasa subcutánea y que las reservas máximas de glucógeno son de 2 mil calorías como máximo, cuando el metabolismo que no es estático sino dinámico requiera 2 mil calorías para vivir y se realiza un menú de 1500 calorías para que adelgace, si el músculo gasta por ejemplo 1500 calorías, el cerebro se quedará sin sus 600 calorías para funcionar y empezará a competir con los músculos desatando una serie de protestas a partir de síntomas como la ansiedad, mal genio, dolor de cabeza, mareo, depresión y otros.
Una de las armas para obtener más calorías cerebrales, cuando existe la competencia muscular, es desatar la ansiedad para obligar a comer más carbohidratos creando adicciones como el desear comer pan, galletas, arroz, pastas, papas, gaseosas todos los días varias veces al día al asegurar no poder dejarlos porque se “muere” en el intento.
Si no existe la ingesta de carbohidratos como fuente energética principal, el metabolismo gastará toda la reserva de azúcar para lograr una depleción de carbohidratos y permitir el acceso a las grasas endógenas que están en forma de “llantas”, a ese cambio adaptativo lo llaman una cetoadaptación, porque al quemar la grasa, se crean los cuerpos cetogénicos que traspasan la membrana cerebral, para brindar las 600 calorías que ese maravilloso órgano requiere, apagando la ansiedad al desligarse de los centros de dulzor en el cerebro.
Tener la grasa a disposición, para crear mucha energía a partir de quemar muchas calorías hace que exista SACIEDAD, por eso un cetoadaptado inventa ayunos por puro instinto. Por lo tanto, se empieza a observar que algunos cetoadaptados desayunan y no hacen meriendas o no almuerzan, llegan a la cena sin notar debilidad; otros almuerzan y cenan sin desayunar o solo cenan sin hacer ninguna otra comida al día, otros comen una vez al día y continúan experimentando esa sensación de paz (súper cerebro = 600 calorías), otros cetoadaptados inventan no comer todo un día y otros comen de día por medio, luego duran hasta tres días sin comer y así sucesivamente.
Una persona que se alimenta con carbohidratos necesita estarlos comiendo cada 3 horas o cada 2,5 horas y como el cerebro requiere un mínimo de 600 calorías para vivir y el consumo de azúcar evita el sistema de cetoadaptación o de comerse la grasa del cuerpo, se pierden los cuerpos cetónicos que podrían alimentar al cerebro. Al perder los cuerpos cetogénicos hará que el cerebro pierda la capacidad de recibir sus 600 calorías de grasa y ahora come azúcar sin embargo, el cerebro no tiene ninguna fuente de reserva de glucógeno, es 100% dependiente de un suministro de sangre minuto a minuto que contenga el azúcar y oxígeno para suplir sus necesidades para funcionar correctamente. No obstante el azúcar nunca suple las 600 calorías que necesita nuestro cerebro, porque los carbohidratos aportan muy poca energía por ciclo metabólico, un máximo de 38 moléculas de ATP y al compararlas con la grasa, éstas aportan por ciclo metabólico 144 moléculas de ATP. El azúcar mientras tanto da energía, daña nuestro organismo como le sucede a los diabéticos al afectarle los ojos, los pies. El carbohidrato produce radicales libres que oxidan el colesterol LDL para pegarlo en arterias, mantienen el cuerpo inflamado y eso lo hace susceptible a las enfermedades, adherir las beta amiloides al cerebro similar al sarro que se adhiere a los dientes, con lo cual van perdiendo capacidad cerebral y a futuro desarrollar Alzheimer; por eso cuando comemos azúcar debe sacarse rápidamente del torrente sanguíneo y ser convertida en triglicéridos, en colesterol LDL aterogénico o del que se oxida por los radicales libres producidos por los carbohidratos adhiriéndose a las arterias y lo que sobra de todo el azúcar, en grasa corporal. De esa forma es que el cuerpo nos protege bajando el azúcar en sangre, gracias a la defensora hormona insulina.
Si la hormona insulina nos defiende puede mantener nuestro desorden de carbohidratos, al mantener los niveles de glicemia en rangos no dañinos para evitar padecer resistencia a la insulina y con el tiempo diabetes tipo ll.
Cuando un quemador de azúcar desea ayunar entendiendo que come todo el día carbohidratos al 65% o más del 100% de toda la dieta, va a sentir debilidad al consumir rápidamente los pocos almacenes de azúcar que tiene; incluso una disminución transitoria del azúcar en la sangre, como cuando se realiza un conteo de calorías para perder peso corporal y de consumir 2000 cal se pasa a consumir 1500 cal, la cual provoca una intensa respuesta fisiológica como:
.. aumento del ritmo cardíaco,
.. temblores tipo debilidad y “me desmayo sino me dan agua con azúcar o un confite”,
.. sudoración,
.. un hambre intensa, del tipo “madreo” todo y mando todo para el “demonio”,
.. antojos, como si la panzota de grasa, fuera un bebé de 8 meses,
.. si el azúcar en sangre cae repentinamente a menos de la mitad del límite inferior de la normalidad, provoca el coma.
La agitación, la ansiedad y la frecuencia cardíaca acelerada que se experimenta durante el ayuno de un CARBOINGESTOR, el cual sufre un aumento dramático en la actividad del sistema nervioso adrenérgico, liberación de noradrenalina de terminaciones nerviosas y la adrenalina de las glándulas adrenales, indicando que se presentan más problemas en una persona que se alimenta con una dieta “equilibrada” donde se consume el 65% de carbohidratos, el 20% de proteínas y el 15% de grasas, al bajar el azúcar por falta de carbohidratos para llegar a la descompensación.
Un quemador de grasa por cetoadaptación al cambiar su forma de alimentarse y empezar a consumir un 70% de grasas, 20% de proteínas y un mínimo del 10% en carbohidratos, no se descompensa porque no necesita una ingesta alta de azúcar para funcionar, por el contrario, experimentando niveles de azúcar dentro de los rangos que indican la no resistencia a la insulina o que se es prediabético. La otra ventaja de un real cetoadaptado que no realiza malas mezclas de alimentos, porque consume un alimento completo a la vez, es que al no podrir los alimentos a la hora de realizar la digestión, tendrá mayor accesibilidad a sus diferentes nutrientes, empezando desde el estómago que mantiene un pH ácido de 1 por el tipo de alimentos ingeridos con un estómago ácido donde el pH es 1, se permite la absorción de los nutrientes, se aleja del padecimiento estomacal, porque posee un gran moco protector, mismo que pierden las personas que toman antiácidos estomacales cuando tienen gastritis, reflujo gastroesofágico o úlceras estomacales, perdiendo la absorción de nutrientes esenciales como el hierro, el magnesio, el selenio o el zinc, al tener el estómago crónicamente alcalino.
Si se realizan ayunos estando en modalidad de cetoadaptación, la supresión de alimentos se convierte en un proceso transitorio llevadero por lo tanto, al no sentir descompensación, se puede ayunar más naturalmente para permitirle al organismo limpiar su entorno celular evitando la acidosis humoral o acumulación de desechos metabólicos que expulsa la célula después de respirar y comer. Al limpiar el entorno celular, ésta logra liberarse de la acidosis del entorno intersticial; por eso sin acidosis humoral, la célula no se defenderá:
.. expulsando agua para ver hinchazón en tobillos,
.. expulsando los ácidos por piel para ver camisas manchadas de amarillo en axilas y cuellos,
.. expulsando ácidos por mucosas para ver aftas bucales,
.. robarse el calcio de los huesos para alcalinizar la célula por dentro para ver osteoporosis y
.. tampoco las células mutarán al dejar de ser aeróbicas para pasar hacer anaeróbicas, dejando de respirar para fermentar la glucosa y dar existencia a los diferentes cánceres que existen.