💕10. LA COMUNICACIÓN VERBAL DURANTE EL ENCUENTRO INTIMO.
Expresarnos verbalmente, compartir una conversación con otra persona u otras personas genera placer.
Cuando hablamos y podemos decir con libertad lo que se piensa, compartiendo lo que se siente y lo acompañamos con lo que estamos haciendo, se crea una sana liberación de neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina, muy relacionadas a la gratificación, el bienestar y la conexión.
Si existe la confianza para hablar relajadamente de lo que pensamos y estamos sintiendo, se activa el núcleo accumbens y el área tegmental ventral en el cerebro, que son zonas de placer y recompensa mientras se fortalece el vínculo para sentir pertenencia. Esa sensación de estar en el lugar correcto alivia el estrés promoviendo la relajación y la apertura para crear un canal energético de conexión.
Una conversación abierta, honesta que llegue a la conexión y sincronía puede facilitar la transición hacia el sexo, escuchar y ser escuchado genera interés y atracción.
Las palabras pueden ser el mejor afrodisíaco, cuando nos gusta alguien nunca gritamos porque es mejor hablar suave y al oído.
El efecto de hablar suave y de cerquita potencia la energía en las zonas erógenas; esa estimación puede relajar para crear emoción sexual sin crear expectativas e incluso elevar la excitación sexual hasta llegar al orgasmo.
Decir cositas bonitas, “pasadas de tono” definitivamente adornan el exotismo. Hablar durante la intimidad de pareja hace más intenso el encuentro activando zonas del cerebro como el núcleo preóptico para acercarse más a la pareja y el núcleo supraquiasmático despertando las ganas de copular en un instinto de reproducción, liberando el cuerpo para estar totalmente presente para entregarse a la satisfacción total.
Los sonidos y jadeos son una forma de elevar la libido, la mayoría de las veces no son generados por la excitación y se puede expresar para dar placer auditivo a la pareja para tener orgasmos más intensos y es que las palabras liberan energía para llenarse de más energía.
Hablar en definitiva es la otra forma de sexo oral. Tener relaciones sexuales coitales, mientras se dicen lo bien que la están pasando o lo atractiva que se ve la otra persona puede llevar a un hermoso jadeo y una respiración fuerte como regalos mutuos al liberar a la deseada “bestia”.
Poner palabras al deseo es el mejor regalo que puede recibir la pareja al sentir la pérdida del miedo hacia el pudor.
Si el cerebro es el mejor órgano para lograr orgasmos, decir cosas en la cama con libertad o fuera de ella para seducir o chinear a nuestra pareja pueden crear pensamientos que intensifiquen los estímulos, no es lo mismo morder una oreja o el cuello solamente, que decir algo que no existe y que sabemos que exista a nuestra pareja, mientras le mordemos el cuello llegando a las orejas. Así el director de la orquesta es el cerebro que va traduciendo todos los estímulos que van sucediendo a través de los sentidos, como también anticiparlos y reforzarlos.
Si nos gustamos definitivamente las cosas que decimos son totalmente energéticas, haciendo que los estímulos, físicos, visuales y olfatorios se intensifiquen y es aquí precisamente donde el sistema límbico se activa para regenerar nuestro cuerpo al bajar hormonas del estrés y estimular para elevar las hormonas sexuales en busca de la regeneración celular para sentir un incremento significativo en el bienestar.
Poder decir lo que se siente, o se quiera expresar lo que desea hacer o reafirmar con palabras lo que le están haciendo e incluso comentar cambios en el cuerpo como escalofríos, palpitaciones, electricidad en la columna, o anunciar la venida de un orgasmo y confesar a la pareja lo bien que le hace, dará un momento inolvidable que perdura en las fibras más profundas del ser.